Propiedades del niquelado químico
Resistencia a la corrosión

La resistencia a la corrosión representa una de las principales razones por las que los recubrimientos de niquelado químico NIPLATE® se emplean en la mecánica de precisión y en aplicaciones industriales expuestas a entornos agresivos.
Los recubrimientos están constituidos por una aleación de níquel y fósforo (Ni–P) que confiere una elevada estabilidad química en presencia de agentes corrosivos típicamente críticos para las aleaciones metálicas comunes, como atmósferas marinas, industriales o entornos exteriores expuestos a contaminantes.
Los recubrimientos NIPLATE® son además sustancialmente insensibles al ataque químico por hidrocarburos y disolventes, característica que amplía su uso en numerosos sectores industriales.
Mecanismo de protección frente a la corrosión
El mecanismo de protección frente a la corrosión de los recubrimientos NIPLATE® es predominantemente de tipo barrera.
La capa de níquel químico aísla el material base del entorno exterior, impidiendo el contacto directo entre el metal y los agentes corrosivos.
Un elemento determinante es la uniformidad de espesor típica del niquelado químico, que permite una protección eficaz incluso en geometrías complejas, superficies internas y zonas difíciles de alcanzar con otros procesos de recubrimiento.
La resistencia a la corrosión aumenta al aumentar el espesor del recubrimiento, ya que el crecimiento de la capa reduce progresivamente la porosidad intrínseca del depósito. Sin embargo, es importante considerar que la superficie del recubrimiento puede presentar discontinuidades locales, atribuibles a diversos factores, entre ellos:
- porosidad o defectos del material base;
- inclusiones no metálicas presentes en la aleación;
- grietas o microdefectos del recubrimiento;
- daños debidos a la manipulación o a mecanizados posteriores.
Estas discontinuidades pueden exponer localmente el material base, constituyendo posibles puntos de inicio de corrosión en presencia de entornos agresivos.
Los recubrimientos de níquel químico de alto fósforo, en particular NIPLATE® 500 y NIPLATE® eXtreme, presentan una porosidad extremadamente baja ya con espesores reducidos. En condiciones industriales típicas, con espesores superiores a 30 µm, estos recubrimientos pueden considerarse libres de porosidad pasante, ofreciendo una protección frente a la corrosión especialmente elevada.
Protección de las aleaciones de cobre
En el caso de las aleaciones de cobre, el mecanismo de protección difiere parcialmente del puramente barrera.
El cobre posee un potencial electroquímico más noble que el níquel; en consecuencia, el recubrimiento de níquel químico proporciona también una forma de protección catódica del material base.
Este comportamiento se traduce en una resistencia a la corrosión particularmente elevada de las aleaciones de cobre recubiertas con NIPLATE®, incluso en presencia de daños locales o discontinuidades del recubrimiento.
Gracias a esta característica, las aleaciones de cobre niqueladas químicamente pueden utilizarse con éxito en entornos marinos, incluso en condiciones de contacto directo con agua de mar.
CONSEJOS PRÁCTICOS
- Aleaciones de cobre: representan el material base que más se beneficia de la protección frente a la corrosión ofrecida por los recubrimientos NIPLATE®.
- Aleaciones de aluminio y aceros al carbono: para aplicaciones en las que la resistencia a la corrosión es un requisito primario, se recomienda prever un espesor de recubrimiento de al menos 20 µm.
- Calidad del material y del mecanizado: para maximizar la resistencia a la corrosión es fundamental utilizar materiales libres de porosidad e inclusiones, realizar mecanizados con baja rugosidad, eliminar rebabas y aristas vivas y, en caso de utilizar aceites no emulsionables, efectuar un lavado con disolvente inmediatamente después del mecanizado.
Ensayo de resistencia a la corrosión acelerada en niebla salina neutra

El método más comúnmente adoptado en el ámbito industrial para la evaluación de la resistencia a la corrosión es el ensayo en niebla salina neutra, realizado según la norma ISO 9227.
El ensayo consiste en exponer las piezas a una niebla de solución acuosa de cloruro de sodio al 5%, mantenida a una temperatura de 35 °C, durante tiempos variables, típicamente 96 o 480 horas. Este entorno acelera los mecanismos corrosivos y permite una evaluación comparativa de las prestaciones de los recubrimientos.
Un aspecto fundamental en la evaluación de los resultados es la medición del área corroída, a partir de la cual se determina el rating de protección Rp según la norma ISO 10289.
Comportamiento de los recubrimientos NIPLATE®
Los recubrimientos NIPLATE® muestran una elevada resistencia química al entorno de niebla salina y, por lo general, son poco sensibles a la corrosión.
La protección se produce por aislamiento del material base; por lo tanto, cualquier discontinuidad del recubrimiento representa una zona potencial de ataque corrosivo.
Aleaciones de hierro y de aluminio
Para las aleaciones de hierro y de aluminio, la resistencia a la corrosión en niebla salina depende de múltiples factores, entre ellos:
- tipo de recubrimiento;
- espesor depositado;
- calidad del mecanizado;
- características metalúrgicas del material base.
Dada la complejidad de los parámetros implicados, una definición fiable de la resistencia a la corrosión requiere necesariamente la realización del ensayo de niebla salina sobre la pieza real recubierta.
Aleaciones de cobre
El comportamiento de las aleaciones de cobre recubiertas con NIPLATE® es significativamente diferente.
Gracias a la afinidad electroquímica entre níquel y cobre, la protección frente a la corrosión resulta particularmente eficaz incluso con espesores relativamente reducidos. A modo de ejemplo, un componente de latón recubierto con 30 µm de NIPLATE® 500 puede alcanzar un rating de protección Rp 9 incluso para exposiciones superiores a 1000 horas en niebla salina.
Conclusiones
La resistencia a la corrosión de los recubrimientos NIPLATE® constituye un factor determinante para prolongar la vida útil de los componentes mecánicos en entornos agresivos.
Sin embargo, esta prestación no depende exclusivamente del recubrimiento en sí, sino de la interacción entre material base, mecanizado, espesor depositado y condiciones operativas.
Por este motivo, las prestaciones frente a la corrosión deberían evaluarse siempre en el contexto aplicativo específico, mediante ensayos de laboratorio y pruebas en campo, con el fin de garantizar la fiabilidad del componente en servicio.