Introducción
Qué es el niquelado químico

El niquelado químico (Electroless Nickel Plating, EN) es un proceso de recubrimiento metálico utilizado principalmente para aplicaciones funcionales, donde se requieren uniformidad de espesor, control dimensional y prestaciones superficiales repetibles. Está especialmente indicado para componentes de mecánica de precisión, incluso con geometrías complejas o superficies internas difíciles de recubrir con otros procesos.
A diferencia de los tratamientos de tipo decorativo, el niquelado químico se elige cuando el recubrimiento pasa a ser parte integrante de la función del componente, influyendo en su comportamiento en servicio en términos de resistencia a la corrosión, desgaste, fricción y estabilidad en el tiempo.
Qué es el niquelado químico
El niquelado químico consiste en la deposición de una aleación de níquel y fósforo (Ni–P) sobre la superficie de un componente metálico, sin el uso de corriente eléctrica. La pieza se sumerge en una solución acuosa que contiene iones de níquel y un agente reductor (generalmente hipofosfito), que desencadena una reacción autocatalítica de deposición del metal.
La ausencia de corriente eléctrica hace que la velocidad de crecimiento del recubrimiento esté mucho menos influida por la geometría de la pieza en comparación con los procesos galvánicos. Esto permite obtener una capa con espesor extremadamente uniforme en toda la superficie, incluidas cavidades, orificios, canales y superficies internas.
El recubrimiento obtenido presenta una estructura que puede ser amorfa o microcristalina en función del contenido de fósforo y de los posibles tratamientos térmicos posteriores, factores que determinan las principales propiedades del tratamiento.
Por qué es diferente de los recubrimientos galvánicos
En los recubrimientos electrodepositados, como el niquelado electrolítico o el cromado, la distribución del espesor está fuertemente influida por el campo eléctrico. Esto suele provocar un crecimiento preferencial en los bordes y en las zonas más expuestas, el llamado efecto punta, con la consiguiente variabilidad del espesor y la necesidad de enmascarados o retrabajos.
El niquelado químico se distingue porque:
- el espesor crece de forma mucho más uniforme, independientemente de la forma de la pieza;
- es posible recubrir eficazmente superficies internas y geometrías complejas;
- la mayor uniformidad permite un mejor control dimensional y una mayor repetibilidad del proceso.
Por estos motivos, el niquelado químico se utiliza a menudo como alternativa funcional a recubrimientos galvánicos o a tratamientos superficiales tradicionales, especialmente cuando la precisión geométrica es un requisito crítico.
Implicaciones para el diseño y la calidad
Desde el punto de vista del diseño y la calidad, el niquelado químico no puede considerarse un simple recubrimiento “a posteriori”. La capa depositada modifica las dimensiones del componente y determina en gran medida sus prestaciones superficiales.
Aspectos como:
- el material base y su calidad metalúrgica,
- el estado de la superficie antes del tratamiento,
- el espesor requerido,
- el posible tratamiento térmico post-deposición,
tienen un impacto directo en el resultado final y en la conformidad de la pieza en servicio.
Una especificación incompleta o ambigua puede dar lugar a prestaciones inadecuadas, problemas dimensionales o dificultades de aceptación del componente. Por ello, el niquelado químico debe definirse de forma clara y coherente ya en la fase de diseño, utilizando referencias normativas y criterios técnicos compartidos.
Cómo orientarse en la elección del tratamiento
En las secciones siguientes de la guía se profundiza en los principales elementos útiles para una correcta definición del tratamiento:
- la designación según la norma ISO 4527, para describir de forma unívoca recubrimiento, espesor y tratamientos térmicos;
- la elección del espesor de recubrimiento en función de las prestaciones requeridas y de las tolerancias dimensionales;
- el papel de los tratamientos térmicos de deshidrogenación o endurecimiento;
- las diferencias entre los distintos recubrimientos NIPLATE®, en función del contenido de fósforo y de las propiedades requeridas.
El niquelado químico es, por tanto, una tecnología que requiere conocimiento y método: si se comprende y se especifica correctamente, permite obtener superficies fiables, repetibles y de altas prestaciones incluso en las aplicaciones más exigentes.

